dissabte, 9 de maig de 2009

Ella está limpiando unos cubiertos y se corta con el cuchillo. Entonces aparece él por detrás y.. no, no... Él está atareado en el restaurante, entrando y saliendo, y ella pasa un momento para ir al baño...
na. Tampoco.
Él está lavando unos platos y ella le pregunta si se puede lavar las manos. (bueno). Se acercan un poco pero con disimulo, él dice algo, ella se gira y pregunta, ¿qué..? y con el gesto de ambos encarándose las manos bajo el agua el cuchillo que él lava roza la piel blanquita de la mano de ella y empieza a salir sangre. Hostia, perdona, tia.. el cuchillo rebota contra el lavadero metálico cuando lo dejan caer, él ase su mano y la acompaña bajo el grifo mientras con la otra le acaricia la muñeca. Perdona, niña.. dice, y cuando hace rato que ha dejado de sangrar, siguen agarrados fuerte, sin mirarse, sintiéndose bajo el agua.
No. Demasiados rodeos.
Total, que trabajaban juntos, se enamoraron pero se evitaban mutuamente, él estaba casado, ella prometida, y un día dejó el trabajo y nunca más volvieron a verse. No se casaron ni tuvieron un encuentro furtivo en el almacén ni siquiera se robaron un beso. Nada.

1 comentari:

Dani Clemente ha dit...

los amores prohibides mayormente se quedan en los pensamientos y en las películas... entonces toda la vida es eso
nada.